¿Se merecen las personas pobres ser pobres? Situación de aprendizaje para Secundaria

El I Informe sobre calidad de vida en España de FUHEM Ecosocial señala como el siglo XX haya sido el siglo de la expansión de la civilización industrial capitalista, acelerando, particularmente a partir de su segunda mitad, los ritmos de extracción de recursos y de emisión de residuos asociados a la actividad económica, dotando a las sociedades humanas de una elevada complejidad pero al mismo tiempo de una destructividad nunca vista. Estas circunstancias han conducido, ya en el siglo
XXI, a un escenario inédito de extralimitación y crecientes desigualdades que, más allá de las diferencias en las dimensiones de renta y riqueza, afectan a varios niveles, entre otros: las capacidades y oportunidades de las personas; asientan importantes brechas sociales vinculadas al género o a la etnia; amplían las divergencias intergeneracionales, así como las divisiones geográficas y culturales; marcan un acceso desigual a los recursos naturales y diferencias en la exposición a los riesgos ambientales.

Todas estas manifestaciones de la desigualdad se encuentran intrincadas y se refuerzan mutuamente. Reflejan divergencias profundas en la suerte y condiciones de vida de la gente y alimentan un grave malestar y una intensa desconfianza hacia las elites y las instituciones, acentuando el descontento social y la crispación política. Las desigualdades no solo corroen la cohesión social y son una fuente de malestar al promover la desconfianza y la comparación social, también enferman a las personas y a las sociedades. Las personas con menos ingresos sufren, así, a lo largo de su infancia y trayectoria laboral unas condiciones de vida peores, se encuentran sometidas a mayores riesgos y a un nivel más elevado de estrés, además de mantener hábitos alimentarios más perjudiciales y vivir en un entorno menos saludable. Ahora bien, se podría decir que tales circunstancias no se deben tanto a la desigualdad como a la pobreza y que bastaría con mejorar la situación de los más pobres sin necesidad de luchar contra la desigualdad. Y así sería si su pobreza no estuviera ligada de alguna manera a la riqueza de los demás a través de la desigualdad, algo que es difícil de sostener en las sociedades capitalistas, donde la pobreza no suele ser tanto el resultado de la escasez absoluta como de las diferencias existentes en el acceso a los recursos y en las prácticas distributivas del producto social.

Además, las desigualdades económicas tienen unos efectos perniciosos sobre la calidad de vida a través de sus implicaciones ecológicas. La comparación social y la amenaza al estatus tan propias de la dinámica competitiva en las sociedades de consumo generan unos impactos ecológicos devastadores.

Al calor de estas breves reflexiones introductorias, os presentamos una situación de aprendizaje, creada por Carlos Gómez Chuliá de FUHEM Educación Ecosocial, dedicada precisamente a presentar y trabajar en el aula (SA) estas temáticas.

A lo largo de su narrativa, el autor de la SA profundiza y reflexiona sobre como la desigualdad aumenta cada año entre Norte y Sur global y también dentro del propio Norte. La mayor parte de los recursos y la riqueza se reparte entre pocas personas, y los impactos (ecológicos, sociales, culturales), tal y como se comentaba antes, afectan a una mayoría que vive en una situación de empobrecimiento creciente. En ese sentido, para entender la desigualdad y la pobreza en relación con las bases y funcionamiento del sistema económico hegemónico, es necesario preguntarse por ejemplo: ¿Es esto inevitable? ¿responde a una cuestión justa? ¿Esta estructura económica, cultural y política se puede cambiar desde una perspectiva de justicia social, o se trata de una situación “natural” y no hay nada que hacer? ¿Se merecen las personas pobres ser pobres?


Alrededor de estas preguntas, se desarrollan las actividades propuestas en el aula (mirar la secuenciación didáctica), ordenadas en 14 sesiones. A continuación, se puede descargar la ficha completa para su desarrollo en el aula.

Los objetivos competenciales a lograr:

  • Caracterizar la desigualdad de clase.
  • Conocer las causas de la desigualdad de clase.
  • Denunciar las causas que sostienen la pobreza y las entidades que la alimentan.
  • Conocer ejemplos y actitudes en favor de la justicia social.

Productos finales esperados:

  • Participación e implicación en una iniciativa local contra el empobrecimiento.
  • Mural sobre la caracterización de la pobreza.

DETALLES:

Etapa: Secundaria

Curso: 3º ESO

Sesiones: 14

Materias: Geografía e Historia (Lengua castellana)

En este mismo blog ya hemos publicado:

Otros ejemplos de situaciones de aprendizaje

Este artículo ha sido realizado con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030. Su contenido es responsabilidad exclusiva de FUHEM.