Vamos a pedales. Cambiar la movilidad y recuperar las calles

Las ciudades no fueron diseñadas para la movilidad motorizada, la inclusión de los coches en las calles desde finales del siglo XIX se hizo a costa de expulsar carromatos de caballos y bicicletas, además de convertir el espacio urbano en un lugar más inseguro para los peatones. No se trata de hacer un ejercicio de nostalgia sino de reflexionar sobre cómo este proceso de sustitución de pautas de movilidad nunca fue tan natural como la

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Frenar al automóvil para salvar las ciudades

La ciudad siempre ha sido algo más que calles con edificios a los lados, la vida urbana es sinónimo de relaciones sociales, convivencia y conflicto en un entorno altamente artificializado. Esta intensidad relacional ha sido denominada como “sinecismo”, primero por Jane Jacobs y Edward Soja, después planteándola como la chispa que genera la innovación y favorece la creatividad social y económica debido al hecho de vivir junto a otras personas. Esta sinergia forjada por la

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Más cerca, menos veces y menos rápido. Apuntes para una movilidad sostenible

El despegue de la revolución industrial supuso una transformación radical en las pautas de movilidad y transporte, la máquina de vapor y los motores de combustión permitieron aumentar las distancias recorridas, la velocidad de los desplazamientos y la frecuencia de los mismos. Una intensificación y una aceleración progresiva de la movilidad que rodeada de tecnoptimismo ha llegado hasta nuestros días, fechas en las que cada vez resultan más palpables los impactos socioambientales negativos y las

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Al futuro en bicicleta

Ecologismo consecuente no es conducir automóviles con catalizador e impulsados con gasolina sin plomo, sino poner radicalmente en entredicho un sistema de transporte basado en la primacía del automóvil privado, cómo lo hacía José Antonio Viera-Gallo (secretario de Justicia en el Gobierno chileno de Salvador Allende) cuando lúcidamente postulaba que el socialismo puede llegar sólo en bicicleta – Jorge Riechmann

Balada de la bicicleta con Alas – Rafael Alberti

1 A los cincuenta años, hoy, tengo una bicicleta. Muchos tienen un yate y muchos más un automóvil y hay muchos que también tienen ya un avión. Pero yo, a mis cincuenta años justos, tengo sólo una bicicleta. He escrito y publicado innumerables versos. Casi todos hablan del mar y también de los bosques, los ángeles y las llanuras. He cantado las guerras justificadas, la paz y las revoluciones. Ahora soy nada más que un

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Demasiado buena

El ciclista lo crea todo a partir de casi nada, convirtiéndose  en el ser más eficiente energéticamente de entre todos los animales y máquinas que se mueven; y, como tal, tiene una capacidad ímproba para desafiar  todo el sistema de valores de esta sociedad. Los ciclistas no consumen bastante. La bicicleta  puede ser demasiado barata, demasiado saludable, demasiado independiente y demasiado equitativa como para que le vaya bien. En una era del exceso, es minimalista;

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Crítica al auto y alabanza a la bicicleta

El automóvil es uno de esos ídolos mezquinos e insaciables que hacen insoportable la vida a los humanos. Lo exige todo en el altar de los sacrificios: devorador insaciable de recursos naturales y contaminador acreditado, coloniza los espacios reorganizándolos a su antojo. Es una deidad sanguinaria que se ha cobrado más vidas humanas entre los norteamericanos que todas las guerras que el imperio ha protagonizado, incluidas las dos conflagraciones mundiales. A pesar de su enorme

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