
Nuestro actual modelo de vida ha contribuido a generar una profunda desconexión respecto a los ciclos naturales que, durante milenios, han guiado la vida humana en nuestro contexto. Las estaciones del año, los cambios en la luz, la transformación del paisaje o la aparición y desaparición de determinados seres vivos han dejado de ser referencias vividas para convertirse, en muchos casos, en contenidos abstractos. Ante esta realidad, se hace imprescindible devolver a las infancias la posibilidad de experimentar el mundo de forma directa, sensorial y significativa.
Esta propuesta didáctica nace de la inquietud de poder ofrecer a docentes y familias una mirada que permita reconciliar a las infancias con los ritmos de la naturaleza, recuperando el valor del tiempo, la experiencia y el vínculo con la tierra, porque se fundamenta en la idea de que las personas también formamos parte de esos ciclos naturales.
El material educativo está diseñado como una propuesta globalizada y flexible, dirigida al profesorado y a las familias del segundo ciclo de Educación Infantil. Se compone de siete situaciones de aprendizaje, una de ellas, la última, más corta, que sirve como cierre del proceso. Todas están concebidas para ser adaptables a las características, necesidades e intereses de cada grupo-clase.
Las seis primeras situaciones de aprendizaje se organizan en tres grandes bloques que corresponden a las estaciones del año excluyendo el verano, integrando en cada una de ellas los elementos naturales más representativos: el aire, el agua y la tierra. Esta organización permite al alumnado descubrir las características propias de cada ciclo estacional, favoreciendo una comprensión global de los cambios que se producen en el entorno. A través de experiencias sensoriales, manipulativas y vivenciales, los niños y las niñas establecen vínculos con la naturaleza, desarrollando una mirada atenta y respetuosa hacia ella. Finalmente, la última propuesta, vinculada al verano y al cierre del curso escolar, no se configura como una situación de aprendizaje en sentido estricto, sino como un conjunto de propuestas educativas que actúan como síntesis y culminación de todo el proceso vivido.
Aunque el diseño del material contempla la importancia de partir de los intereses y motivaciones del grupo, se propone mantener un hilo conductor común a lo largo de todas las situaciones de aprendizaje. Este hilo facilita la construcción de un aprendizaje más significativo y favorece la transferencia de los conocimientos adquiridos. El punto de partida será una carta de la Tierra, que actuará como elemento motivador e invita al alumnado a iniciar un proceso de exploración y conexión con los cambios que se producen a lo largo de las estaciones. Cada bloque se vincula con un periodo estacional concreto, reforzando la coherencia de la propuesta.
Asimismo, se incorpora un componente de metacognición mediante el intercambio de cartas con la Tierra al finalizar cada situación de aprendizaje. Este recurso permite al alumnado reflexionar sobre lo vivido, tomar conciencia de lo aprendido y expresar gratitud por todo lo que la naturaleza nos ofrece.
Su estructura favorece una implementación flexible, permitiendo que cada docente la adapte a su contexto educativo sin perder la coherencia pedagógica que la fundamenta. No obstante, al estar vinculada a las estaciones del año, resulta fundamental que las situaciones de aprendizaje se desarrollen en consonancia temporal con estas, de modo que el alumnado pueda experimentarlas desde su práctica y vivencia real. Solo así adquieren un sentido profundo, al conectar directamente con su entorno y con los cambios naturales que forman parte de su vida cotidiana.
¡No pierdas la oportunidad de, desde la práctica, convertir cada cambio de estación en una ocasión para aprender y crecer! Puedes conseguir el material AQUÍ. ¡Qué lo disfrutes mucho junto a tu alumnado!
