¡A por un aire limpio!

El pasado 7 de mayo se “celebró” el Día mundial del Asma. A lo largo de estas ultimas semanas hemos asistido, por diferentes razones, a debates, tertulias, manifestaciones, llamadas de atención, etc. sobre la calidad del aire que se respira en nuestros entornos urbanos y cómo la contaminación puede exacerbar patologías respiratorias (por ejemplo, asma o alergias) e incluso puede ser la génesis de muchas de ellas, tal y como evidencia la figura que proponemos a continuación.

La contaminación del aire representa, por tanto, un importante riesgo ambiental para la salud en todo el mundo. Se estima que la contaminación del aire, tanto en las ciudades como en las zonas rurales, fue causa de 4,2 millones de muertes prematuras en todo el mundo por año; esta mortalidad se debe a la exposición a partículas pequeñas de 2,5 micras o menos de diámetro (PM2,5), que causan enfermedades cardiovasculares, respiratorias, y cáncer.

Respirar aire limpio y sin riesgos para la salud debería ser un derecho inalienable de todo ser humano. Está demostrado que la contaminación atmosférica es un problema con una fuerte vertiente local, pero también una magnitud planetaria, ya que los contaminantes pueden viajar largas distancias. El origen de este problema en nuestras ciudades se encuentra, principalmente, en las emisiones originadas por el tráfico rodado, a lo que se suman en mucha menor proporción las causadas por las calefacciones, así como las ocasionadas por el tráfico marítimo y aéreo en aquellas ciudades que disponen de puerto y/o aeropuertos próximos. El transporte es uno de los sectores que, en mayor medida, influyen negativamente sobre el medio ambiente, en sentido amplio. Y, por lo que nos interesa aquí, lo hace de una forma doble. Por un lado, la contaminación que provoca es una de las principales responsables del denominado cambio climático y de la emisión de tóxicos a la atmósfera que afectan a nuestra salud. Por otro, cada vez es mayor la necesidad de nuevas infraestructuras para el transporte (autovías, líneas de ferrocarril, puertos, etc.) para intentar solucionar el colapso de las que ya existen, provocado por el incremento desmesurado de la movilidad de las personas. En el proceso de construcción de estas infraestructuras cada vez se ocupa más suelo, los espacios naturales se ven afectados y las especies animales y vegetales pueden ver peligrar sus hábitats. Pero, además de todo esto, existe un gran problema social. A causa del desarrollo del uso del automóvil, nuestras ciudades sufren una fuerte congestión, que se manifiesta en atascos y en una pérdida de calidad de vida en las calles, cada vez más ocupadas por los coches.

Dada la magnitud del problema y la importancia de las consecuencias que tiene la calidad del aire sobre la calidad de vida, para la entrada de esta semana os vamos a proponer trabajar con una unidad didáctica sobre movilidad sostenible que se titula “Muévete”, cuyos autores son Isabel Prieto de Blas y José Francisco Cid, y está realizada gracias al Departamento de Desarrollo Sostenible de la Diputación Foral de Guipúzcoa.

Desde la escuela también se puede cambiar la forma de desplazarnos y los hábitos en torno a nuestra movilidad, incentivando los modos no motorizados y potenciando el uso del transporte público y colectivo frente al automóvil para llegar a los centros, tanto para el alumnado como para el profesorado.

La unidad didáctica está destinada a escolares de los distintos niveles de la Educación Primaria y aborda, como se decía al principio, el complejo tema de la movilidad a través de una serie de actividades a desarrollar en el aula que se presentan agrupadas según el nivel de desarrollo en: actividades de iniciación, actividades de reestructuración y actividades de aplicación.

OBJETIVOS DEL TRABAJO EN EL AULA:

  • Conocer cuáles son los principales modos de transporte existentes.
  • Comprender qué relación existe entre algunas formas de moverse y los problemas de contaminación que padecemos en la actualidad a escala mundial y local.
  • Adquirir conciencia de las consecuencias que tiene o pueden tener nuestros hábitos cotidianos de transporte, e intentar que éstos sean lo más sostenibles posibles.

 

Manos a la obra. Para ello, puedes elegir entre 39 propuestas. Están repartidas en: 10 actividades de iniciación, 16 de reestructuración y 13 de aplicación.

Aquí: ¡MUÉVETE! UNIDAD DIDÁCTICA SOBRE LA MOVILIDAD SOSTENIBLE

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