En un mundo violento, ¿cómo educar para la paz?

Ahora que la violencia directa acaba de tener un brutal exponente en los atentados de París y Beirut, y se muestra de forma habitual en multitud de expresiones en numerosos puntos del planeta -a menudo olvidados-, resulta oportuno pararnos a reflexionar sobre qué significa la violencia directa del terrorismo, la guerra y la ocupación, entre otras manifestaciones, y revisar algunos conceptos clave que nos aporta la educación para la paz para acercar estos contenidos al aula. Y es que «Paz, violencia, conflicto son conceptos cotidianos que utilizamos a menudo. Esto hace que sean muy familiares, pero también que sean muy equívocos: no todo el mundo entiende cada concepto de la misma manera», tal como afirman las autoras de la guía Introducción de conceptos: paz, violencia, conflictos (Escola de Cultura de Pau, ECP, 2005). En esta ocasión nos centramos en el concepto de violencia.

Definimos la violencia como «la actitud o el comportamiento que constituye una violación o una privación al ser humano de una cosa que le es esencial como persona (integridad física, psíquica o moral, derechos, libertades, etc.».[1]

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Ilustración: Javier Muñoz

Siguiendo la guía de ECP en el que se inspira esta entrada, [2] la violencia puede ser ejercida por una persona (torturadora, ladrona, etc.), una institución (una cárcel, una fábrica, una escuela, etc.) o una situación estructural (explotación laboral, injusticia social, etnocentrismo cultural, etc.)

Habitualmente, es fácil identificar la violencia directa porque es muy visible, pero existen otros tipos de violencia que a menudo quedan ocultas, aunque constituyen igualmente expresiones de violencia.

Johan Galtung, pionero de los estudios de paz, identificó tres tipos de violencia:[3]

  • Violencia directa: Aquella que supone una agresión física, como un asesinato, la tortura, un atentado, una bofetada, una mutilación y otras formas de maltrato físico.
  • Violencia estructural: En este tipo, la violencia forma parte de la estructura social e impide cubrir las necesidades básicas. Es la generada por la desigualdad social, el paro, las carencias nutricionales, la falta de servicios sanitarios y educativos básicos, etc.
  • Violencia cultural: Se refiere a aquellos aspectos del ámbito simbólico (religión, cultura, lengua, arte, ciencias, etc.) que se pueden utilizar para justificar o legitimar la violencia estructural o directa, aquellos argumentos que nos hacen percibir como “normales” situaciones de profunda violencia. La violencia cultural también puede tomar el nombre de cultura de la violencia.
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Ilustración: Javier Muñoz

A menudo, las causas de un caso de violencia directa están relacionadas con situaciones de violencia estructural: muchas guerras son consecuencia de un abuso de poder que recae sobre una población oprimida, o de una situación de injusticia social (de un reparto de tierras descompensado, de una gran desigualdad en la renta de las personas, etc.). Así pues, minimizar la violencia estructural (y cultural) puede ser una vía real y rápida para prevenir la violencia directa.

VIOLENCIA ESTRUCTURAL >>> VIOLENCIA DIRECTA

Respecto a la violencia cultural o cultura de la violencia es tanto una causa como una consecuencia y, en cualquier caso, es un factor que reproduce la violencia. Se expresa a través de fenómenos como:

  • La incapacidad de resolver pacíficamente los conflictos.
  • La búsqueda del dominio y del poder.
  • El militarismo y los gasto militares.
  • La cultura del patriarcado, que promueve y justifica que más del 50% de la población mundial (las mujeres) vivan a menudo en condiciones injustas.
  • El principio de competitividad y de más ganancias que promueven las sociedades capitalistas.
  • El etnocentrismo y la ignorancia cultural.
  • Las interpretaciones ideológicas y religiosas excluyentes.

Así, si incluimos la violencia cultural en el esquema anterior, obtendremos el siguiente:

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Tomado de: M. Caireta y C. Barbeito, 2005

Violencia y conflicto guardan una relación estrecha. Conviene aclarar que no todos los conflictos ni en todo momento tienen por qué entrañar violencia. Sin embargo, cuando el conflicto entra en escalada y se encuentra en las fases más álgidas, sí incorpora violencia. Por ello, entramos ahora a examinar el conflicto.

Educar en el conflicto

En general, se rechaza la violencia directa como modelo, pero se desconocen opciones alternativas para afrontar los conflictos. A menudo se tienen una percepción negativa del conflicto porque se asocia automáticamente y de forma indisociable a la violencia. Sin embargo, como hemos indicado, esta relación no tiene por qué darse necesariamente. El conflicto no tiene por qué acabar en violencia ni ser necesariamente negativo.

Educar en y para el conflicto es un reto de la educación para la paz que se concreta en tres elementos: [4]

  • Descubrir la perspectiva positiva del conflicto y poder verlo como una forma de transformar la sociedad, con más justicia; descubrir que puede ser una oportunidad educativa y para aprender a construir otros tipos de relaciones.
  • Aprender a analizar los conflictos y a descubrir su complejidad.
  • Encontrar soluciones que nos permitan afrontar los conflictos sin violencia, sin destruir las otras partes y con la fuerza necesaria para llegar a soluciones en que todos/as ganemos y podamos satisfacer nuestras necesidades.

Definimos el conflicto como «aquella situación de disputa o divergencia en la que hay una contraposición de intereses (tangibles), necesidades y/o valores en pugna entre dos o más partes».

El conflicto es consustancial a las relaciones humanas. No así la violencia. A menudo, de la misma interacción entre personas surgen discrepancias debido a que tenemos intereses o necesidades diferentes. Además, el conflicto es ineludible y, por mucho que queramos cerrar los ojos o intentar evitarlo, una vez iniciado, continúa su dinámica.

En ocasiones es difícil ver el conflicto cuando las partes involucradas no son conscientes de él o no quieren reconocerlo. Hablamos entonces de conflicto latente. Así ocurre en muchos de los casos de violencia estructural.

Se da el caso contrario cuando aparentemente parece que hay un conflicto porque dos o más partes están enfrentadas, pero los intereses de cada parte no son incompatibles. En este caso hablamos de pseudoconflicto. Un ejemplo sería una discusión entre dos hermanos porque los dos quieren la caja de lápices de colores, cuando uno solo necesita el color rojo y el verde, y el otro el amarillo y el azul.

Resulta importante subrayar la urgencia de recuperar la perspectiva positiva del conflicto. ¿Sabemos realmente de qué hablamos cuando nos referimos a los conflictos?

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Ilustración: Javier Muñoz

Con el objetivo de profundizar en el concepto de violencia y sus tipos, os proponemos los siguientes materiales:

  1. ¿Es esto violencia?

FICHA TÉCNICA

Nivel: A partir de tercer ciclo de Primaria.

Asignaturas: Ciencias Sociales, Valores Sociales y Cívicos.

Objetivos: Al final de la técnica, el alumnado entenderá el concepto de la violencia y sus tipos.

Temporización: 50 minutos.

Materiales: Fotocopias de los textos para las/os participantes.

Desarrollo: Después de introducir la noción de violencia, pedimos que cada persona lea los textos individualmente o en parejas. A continuación, hacemos grupos de 3-4 personas que responden a las preguntas planteadas para cada uno de los tres textos. A partir de los comentarios surgidos en la evaluación, en plenario se introducen los tres tipos de violencia.

Texto 1

Texto 2

Texto 3

Preguntas

– ¿Identificas violencia en cada uno de estos tres textos? Si la ves, ¿cómo es en cada caso?, ¿cómo se expresa?

– ¿Cuál crees que es su causa? ¿Qué consecuencias tiene?

– ¿Quién la sufre? ¿Qué sufre?

– ¿Alguien se beneficia de esta violencia?

(la versión original -sin edición- puede encontrarse aquí).

 

  1. Máxima audiencia

FICHA TÉCNICA

Nivel: A partir de primer ciclo de la ESO.

Asignaturas: Ciencias Sociales, Valores Sociales y Cívicos.

Objetivos: Al final de la técnica, el alumnado sabrá identificar y analizar la cantidad y características de la violencia directa en la TV y comprenderá los posibles efectos sobre los/as televidentes.

Temporización: 1 hora (más el tiempo de preparación durante la semana).

Materiales: Fotocopias de los textos para las/os participantes.

Desarrollo:

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(Ver recurso on line en pdf)

 

  1. Violencia en los medios de comunicación

FICHA TÉCNICA

Nivel: A partir de primer ciclo de la ESO.

Asignaturas: Ciencias Sociales, Valores Sociales y Cívicos.

Objetivos: Al final de la técnica, el alumnado estará sensibilizado sobre los niveles de violencia que transmiten los diferentes medios de comunicación y que contribuyen a una cultura de la violencia.

Temporización: 4 sesiones de clase.

Materiales: Papel y bolígrafo.

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(Ver recurso on line en pdf)

 

  1. Ilustremos la paz

FICHA TÉCNICA

Nivel: A partir de tercer ciclo de Primaria.

Asignaturas: Ciencias Sociales, Valores Sociales y Cívicos.

Objetivos: Al final de la técnica, el alumnado será capaz de identificar sus propias percepciones de los conceptos de paz y no-paz, analizar las nociones de paz y violencia y darse cuenta de que nos resulta más fácil identificar elemento de violencia que de paz, y que nos cuesta concretar la idea de paz.

Temporización: 50 minutos.

Materiales: ninguno.

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(Ver recurso on line en pdf)

 

En próximas entradas hablaremos sobre el conflicto, la paz y la cultura de paz.

 

Actividades complementarias:

¿Por qué hay guerra en Siria?

¿Son realmente necesarios los gastos militares?

Las violaciones de los Derechos de la Infancia: Niños y niñas soldado

Gasto militar en la UE en un contexto de recortes

Para trabajar el desarme con la gente más menuda

 

NOTAS

[1] Seminario de Educación para la Paz-APDH, Educar para la paz, una propuesta posible, La Catarata, Madrid, 2000.

[2] M. Caireta y C. Barbeito, Introducción de conceptos: paz, violencia, conflictos, Escola de Cultura de Pau, Barcelona, 2005.

[3] J. Galtung, Paz por medios pacíficos, Bakeaz/Gernika Gogoratuz, Bilbao, 2003.

[4] P. Cascón, Educar en y para el conflicto, Cátedra UNESCO de Paz y Derechos Humanos

 

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