Diana Teresa Santana Martín nos demuestra que sí en esta maravillosa SdA que os compartimos. El foco se pone en las mujeres de La Albufera y en la gestión del territorio, para trabajar las competencias específicas de la materia de lengua valenciana en el 5º curso de EPO.
Si quieres aprender a integrar un propósito ecosocial a una situación de aprendizaje este es un ejemplo perfecto. Te animamos a revisar la intención educativa y la vertebración con los saberes básicos del decreto.
En la Albufera existía, desde hace más de 700 años una tradición llamada redolí. A través de un sorteo se repartían los lugares donde se podía pescar.
Durante siglos, solo los hombres podían participar en este derecho. Las mujeres, aunque vivían del mismo paisaje y muchas veces también trabajaban en él, no podían gestionar el uso y la actividad pesquera de la Albufera.
En los años 90, varias mujeres comenzaron a reclamar aquel derecho para poder participar en el redolí y decidir sobre el uso de la Albufera.
En esta situación de aprendizaje se investiga esta historia, como parte del patrimonio cultural valenciano, de reclamo y lucha por la igualdad. Se hace además de manera vivencial, conectando al alumnado con su lengua, su territorio y la importancia de la participación y el cuidado, reflexionando sobre cómo cambia un paisaje cuando más personas pueden involucrarse en su gestión y sostenimiento desde la perspectiva de diversidad de género.
Una de las claves de este diseño es el producto final: Diana equilibra a la perfección las competencias específicas de lengua, con la respuesta al reto planteado en toda la SdA. Esto es verdaderamente difícil: ¿de qué manera podemos realizar actividades que pongan a funcionar desempeños al mismo tiempo que respondan a una problemática con sentido vital para el alumnado?
En esta propuesta, destacamos varias cuestiones. Por un lado, la sesión de activación de la SdA, pues se trata de una sesión clave que ayuda a integrar adecuadamente el reto central y a favorecer que el alumnado sienta que es importante lo que va a aprender. Para ello, Diana propone empezar con un role-playing y un debate sobre participación y justicia social, donde extrae los conocimientos previos del alumnado. Y cierra con una rutina de pensamiento (veo-pienso-me pregunto) que se refleja en el diario de cada estudiante. No introduce nuevos conocimientos, tan solo deja aflorar lo que ya saben e introduce la problemática de las mujeres en la Albufera.
Otra de las claves de este diseño es el producto final: Diana equilibra a la perfección las competencias específicas de lengua, con la respuesta al reto planteado en toda la SdA. Esto es verdaderamente difícil, pues requiere concebir hábilmente ¿de qué manera podemos realizar actividades que pongan a funcionar desempeños, al mismo tiempo que respondan a una problemática con sentido vital para el alumnado?
Finalmente, también destacamos el diseño de la evaluación, pues como siempre decimos, todo lo que no se evalúa pierde importancia. Esto se puede apreciar muy bien en este diseño, en el cual lo ecosocial no es periférico, sino que es central, a través de saberes básicos y criterios de evaluación ecosociales que tienen el mismo rango de importancia que los del decreto. Cuando esto sucede, se garantiza que los resultados de las competencias específicas dependan también de la evaluación de lo ecosocial.
Sin duda, se trata de un diseño inspirador que nos puede ayudar a aterrizar lo ecosocial a los últimos niveles de concreción curricular. Te invitamos a leerla, analizarla y rescatar aquellos planteamientos que te puedan ser de utilidad para el planteamiento y formulación de tus propias situaciones de aprendizaje.
Aprovechamos para compartiros también un material que el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes impulsa para dar a conocer proyectos educativos interesantes y de referencia que plantean su práctica educativa desde un enfoque Escolar Integral para la Sostenibilidad y la Ciudadanía Global.
Este material incluye un diagnóstico y un marco conceptual muy interesante que nos recuerda la importancia y la necesidad de integrar la educación ecosocial en nuestra práctica docente. Además, aporta ejemplos inspiradores de buenas prácticas de centros que ponen en marcha proyectos estratégicos con esta mirada, recordándonos que la educación lo engloba todo: tanto lo que sucede en el aula, como todo lo que la envuelve.
Podéis descargar la guía en este enlace.



