El juego de la energía

Desde hace algunos años, existe un renovado interés por examinar, bajo múltiples enfoques (antropológico, sociológico, psicológico, económico, etc.) cómo los estilos de vida y su reflejo en el comportamiento del hogar condicionan la forma en la que esta unidad de decisión social interactúa (de forma directa y/o indirecta) con el medio ambiente. Esto es: el estudio de los impactos generados, en el medio y largo plazo, debido al uso que hace de los recursos, así como las posibilidades que existen para reducir los efectos negativos de esta interacción.

Muchos estudios han permitido entender cómo la utilización e intensidad de uso de energía (y materiales) asociada a los modelos de consumo dentro de los hogares condicionan de manera significativa que se alcance o no el objetivo de la sostenibilidad desde un punto de vista no sólo ambiental, sino también socioeconómico (altos niveles de calidad de vida).

Con la modernización de la sociedad, por ejemplo, se ha determinado un progresivo aumento del número (y consumo energético asociado) de equipamientos en los hogares, debido en buena medida al mayor confort demandado, propiciado por los incrementos de la capacidad de poder adquisitivo y una mejora del nivel de vida de las familias. En ese sentido, diversos factores hacen prever unas tendencias futuras al alza en cuanto a la representatividad del sector residencial en la demanda energética.

Para la entrada de hoy os proponemos el Juego de la Energía, realizado por el CENEAM.

Descripción de la actividad: Para empezar a jugar hay que imprimir y recortar las tarjetas, intentando ordenarlas de menor a mayor consumo energético. Si la disposición realizada es la correcta, deberá aparecer una palabra clave.

A quién se dirige: Primeria, ESO, Bachillerato y FP.

 

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